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Sistema a la medida

Un sistema para tu negocio, hecho desde cómo trabajas hoy

Inventario, cotizaciones, cobranza, caja y reportes en un solo lugar, para que tu equipo opere sin preguntarte todo a ti.

19 módulos · 6 fases · 1,148 pruebas automatizadas en el último sistema entregado.

Hoy lo llevas así

Hoy el sistema eres tú

El inventario vive en un Excel, los pedidos llegan por WhatsApp y las cuentas por cobrar están en una libreta o en la memoria de alguien. Cada semana se van horas en cuadrar lo que no coincide, en perseguir a quien no anotó y en rehacer el reporte. Cuando la persona que lo sabe todo falta un día, el negocio se detiene. No es falta de orden: es que la operación depende de que tú te acuerdes.

  • El mismo dato se captura tres veces: en el chat, en la hoja y otra vez para facturar.
  • Nadie sabe cuánto debe un cliente sin abrir el archivo y filtrar a mano.
  • El reporte del viernes se rehace desde cero, y para el lunes ya no sirve.

Así queda

Cada cosa se anota una vez y lo demás se calcula solo

El sistema registra cada venta, entrada y cobro una sola vez, y de ahí salen solas las existencias por almacén, el saldo de cada cliente, el corte de caja y la utilidad por producto. Lo que hoy cuadras a mano deja de necesitar que lo cuadres.

Lo usa tu equipo desde computadora, tablet o teléfono, con las pantallas mínimas y escritas en sus palabras: existencias, no SKU; fiado, no cuentas por cobrar. Cada quien ve lo suyo, así que el almacenista no ve márgenes y el chofer no ve la cartera completa.

Tú ves cómo va el negocio al abrirlo, sin pedirle el dato a nadie. Y se construye por fases: la primera ya resuelve un dolor concreto y funciona sola, aunque decidas parar ahí.

Lo que incluye

Lo que suele llevar dentro

Catálogo y existencias

Productos, categorías y precios, con existencias por almacén y movimientos que dejan rastro de quién y cuándo.

Ventas y cotizaciones

Del pedido a la entrega, con los precios que corresponden a cada cliente y sin volver a capturar lo mismo.

Clientes, crédito y cobranza

Límite y días de crédito, bloqueo automático al pasarse, y quién debe qué desde cuándo, a la vista.

Caja y cortes

Ingresos y salidas del día, corte que cuadra contra lo cobrado y diferencias señaladas en el momento, no el lunes.

Reportes y alertas

Los números que de verdad miras cada mañana, listos al abrir, y avisos cuando algo se sale de rango.

Usuarios con permisos

Cada rol ve y hace solo lo suyo. Los permisos viven en la base de datos, no solo en la pantalla que se esconde.

Importación de tu Excel

Tus productos, clientes y saldos actuales entran limpios al sistema. En el caso de Distribuidora del Golfo fueron 183 productos y 8 categorías.

Manual dentro del sistema

La ayuda vive en la misma aplicación, para que alguien nuevo aprenda sin buscar un PDF ni preguntarle a otro.

Cómo se entrega

Por fases que ves funcionando

Primero se escribe cómo opera tu negocio hoy, en tus palabras. De ahí sale una lista de fases, cada una con lo que vas a ver funcionando y una fecha. Al terminar cada fase la usas, la revisas y la aceptas antes de que empiece la siguiente.

Se paga por fase, mitad al arrancarla y mitad al aceptarla. Si en algún momento decides parar, lo entregado hasta ahí funciona y es tuyo: código, base de datos, cuentas y respaldos quedan a tu nombre desde el primer día.

Ver las seis etapas del método

Cuándo no conviene

Cuándo te vamos a decir que no

  • Si lo que te duele es facturar y llevar la contabilidad, te conviene un programa comercial como Contpaqi o Aspel. Eso se queda ahí y, si acaso, después se conecta con lo que sí construyamos.
  • Si tu proceso todavía cambia cada semana, conviene fijarlo a mano tres meses y escribirlo. Automatizar algo que no está firme es pagar por construirlo dos veces.
  • Si vendes en mostrador, sin rutas, sin crédito y sin varias sucursales, un punto de venta comercial cuesta una fracción y funciona hoy mismo.
  • Si el presupuesto alcanza para construirlo pero no para mantenerlo el año siguiente, conviene esperar: un sistema sin mantenimiento envejece rápido.

Prueba

Un sistema completo, con sus números

Distribuidora del Golfo distribuye a mayoreo y menudeo con bodega central y carros en ruta. Su inventario vivía en un Excel con tres bloques de columnas pegados: catálogo, lo que iba en los camiones y las ventas de la semana.

Hoy opera con diecinueve módulos entregados en seis fases, en producción desde el 18 de agosto de 2026. De los diecinueve, trece quedaron completos y seis parciales por acuerdo con el cliente; eso también está por escrito en la entrega, porque publicar solo lo que salió bien es contar media historia.

19
módulos pactados
6
fases con entregable
1,148
pruebas automatizadas
183
productos importados de su Excel
Leer el caso completo

FAQ

Lo que preguntan antes de contratar

¿Cuánto tarda un sistema para mi negocio?

Se entrega por fases, cada una con su fecha, así que empiezas a usar la primera mucho antes de que esté todo. Como referencia, el ERP de Distribuidora del Golfo fueron diecinueve módulos en seis fases y unas seis semanas de construcción.

¿Qué pasa si ya tengo un sistema a medias?

Se revisa qué sirve de lo que ya pagaste y se continúa por fases desde ahí. A veces la mejor recomendación es rescatar y seguir, y a veces es empezar de nuevo; en el diagnóstico se dice cuál de las dos, con el motivo.

¿El sistema es mío?

Sí. El código, la base de datos, las cuentas de servicios y los respaldos quedan a tu nombre desde el primer día. No hay una renta escondida ni forma de que te quedes sin acceso a lo que pagaste.

¿Mi gente lo va a usar?

Es la pregunta correcta y decide el proyecto. Por eso las pantallas se escriben en las palabras de quien las usa, cada rol ve solo lo suyo, la ayuda vive dentro del sistema y la capacitación entra en la entrega.

¿Platicamos veinte minutos?

Cuentas cómo llevan hoy la operación y sale una recomendación honesta: qué conviene construir primero, qué no conviene todavía y qué se resuelve sin construir nada.